Nellie Bly atravesó fronteras físicas y literarias para capturar un país diverso y vibrante que navegaba entre las tradiciones del siglo XIX y los cambios del XX. Advertida de los riesgos que para una joven mujer representaba viajar al México de finales del siglo XIX, Bly, quien ni siquiera conocía el idioma, decidió aceptar el desafío con determinación. En su visita al país logró captar, mediante su periodismo inmersivo, la esencia cultural que afl oraba en la cotidianidad de los usos y costumbres, explorando de primera mano los rituales, las leyendas, las fi estas y, en general, la mezcla de lo cotidiano con lo fantástico. Sin embargo, no todo fue celebración, y, como lo advierte la autora, alzar la voz ante el autoritarismo gubernamental de la época pudo resultar peligroso. Por ello, a su regreso a los Estados Unidos Bly viaja nerviosa, convencida de que era perseguida por la policía porfirista a causa de una serie de artículos en los que denunciaba el hostigamiento y la represión que sufrían los periodistas de oposición.