Podría decirse que Alina tiene dos novios y dos trabajos. Pero uno de los trabajos es el negocio de su mamá, donde no cobra un centavo. Y de los dos novios no se hace uno: Roger no acaba de irse y Gabriel no sabe cómo rendirla. Por si no bastara, Alina da un par de clases en una universidad cercana. Es lógico que se sienta abrumada. Para el día de su cumpleaños 31, decidió que iba a hacer cambios decisivos en su vida. Apenas puso un pie afuera de su departamento, todo empezó a complicarse.