Un martes cualquiera.
Una fila larga en el supermercado.
Y una mirada que cambia el ritmo de todo.
No esperaba nada extraordinario. Solo hacer la compra, volver a casa, seguir con la rutina. Pero Mateo, el cajero que siempre me mira como si me viera de verdad, transforma lo cotidiano en algo cargado de intención, de pausas, de silencios que dicen más de lo que deberían.
Una excusa, una puerta abierta, una tensión imposible de ignorar.
Lee para descubrir el inicio de una intimidad inesperada, el primer beso, la vergüenza inicial y el deseo que despierta desde un lugar tan profundo como inevitable.
Este cuento corto y caliente es un relato erótico destinado solo a mayores de edad. Su contenido es explícitamente sexual.