CUANDO EL CORAZÓN SE CALMA (Comprender y superar la indiferencia)
Este libro nació de la búsqueda de una existencia mejor y significativa. Esto sigue siendo parte de la búsqueda de un mundo donde la interdependencia se envalentone por encima de todo lo demás. Al observar las diferentes esferas de la vida, sigo notando que los desafíos para vivir eran más pronunciados que para vivir con sentido. El afán de independencia puede llevar a la indiferencia. Tranquiliza el corazón. En el ámbito familiar, la indiferencia priva a los miembros de una existencia significativa. En el gobierno, los líderes ignoran a los ciudadanos a quienes se espera que atiendan. La indiferencia niega a los ciudadanos el buen gobierno. En los entornos organizacionales, la indiferencia provoca una competencia feroz donde las personas pisotean a otras en busca de ascensos y aumentos salariales. La indiferencia los ha llevado a priorizar los ascensos sobre la construcción de relaciones, olvidando que son las conexiones que forman, no sus títulos, las que finalmente se recuerdan. Al final, son las relaciones que uno construye las que perduran, pero el puesto y el ascenso se olvidan en el mismo instante en que uno deja ese trabajo. La iglesia no es ajena a esta pandemia de indiferencia. Los entornos religiosos que deberían ser un ejemplo de amor y unidad también se han sumado a la epidemia de indiferencia que contribuye a la negación de una existencia plena. Los líderes se obsesionan con su propia imagen a costa de quienes dirigen. Esto convierte el entorno laboral en un campo de juego de culpas. El trato que reciben algunas personas en el mercado laboral hace que uno se pregunte si se las considera invisibles o anónimas. Incluso en el sector sanitario, la indiferencia ha impulsado, ahora más que nunca, la demanda de equidad y seguridad sanitaria.