Turquía tiene una posición geográfica privilegiada y busca aprovechar este hecho mediante la construcción de relaciones energéticas con los países vecinos. Está situada junto a los principales exportadores, pero también cerca de los países importadores de Europa, lo que significa que está en el centro de los corredores energéticos. Por su territorio pasan las rutas de transporte de energía, lo que aumenta su potencial como país de tránsito y como centro energético, un estatus que anhela.